martes, enero 25, 2022
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El peso político de la derecha e izquierda en América Latina

Una democracia siempre se ha dividido en dos corrientes ideológicas que han enriquecido el debate de ideas en el espectro político, pues tanto la derecha como la izquierda han tenido el rol de equilibrar el pensamiento colectivo de las grandes masas de una sociedad frente a diferentes temas de mucha influencia y repercusión. Desde el modelo económico hasta el discurso programático que sea el garante del fortalecimiento democrático de una nación.

En este previo contexto, muchos se preguntan cuál ha sido el peso político de ambos (derecha e izquierda) ya que siempre han presentado a connotados líderes –en diferentes países- que han debatido sus ideas en foros públicos y que han servido al elector para que pueda elegir entre cual de ambas es la mejor opción. En el caso de Perú y otros países, la influencia de las dos corrientes políticas ha sido por igual.

En las décadas de los 70 y 80 el equilibrio político era tal en Perú que por un lado existía una poderosa Izquierda Unida que agrupaba a diferentes partidos, como la Unión de Izquierda Revolucionaria (UNIR), Partido Comunista Peruano (PCP), el Frente Obrero Campesino Estudiantil y Popular (FOCEP), y tenía un peso en electorado peruano.

Por el otro, estaba la derecha con agrupaciones como el Partido Popular Cristiano (PPC), Acción Popular (AP) que representaban al conservadurismo de la clase alta peruana. El Partido Aprista Peruano (APRA) también estaba, pero era de tendencia centro izquierda.

En esos años se había desarrollado un escenario político distinto debido a que, por ejemplo, la lucha por lograr la presidencia de la República y tener un espacio en el Congreso se definía en base a propuestas para el desarrollo del país, situación que ahora no prevalece cuando se está en campaña.

Asimismo, prevalecía una visión social distinta en ambos, que resultaba fundamental para entender la realidad peruana de esa época. Muchos de la clase política peruana- de entonces- escuchaban o se interesaban más por los problemas de los ciudadanos de a pie. Se involucraban con la realidad del pueblo.  Por ello, tenían el mismo grado de influencia en el electorado peruano. Líderes como Alfonso Barrantes Lingan, Luis Bedoya Reyes, Víctor Raúl Haya de la Torre y Fernando Belaunde Terry fueron parte de esa generación de los 70 y 80.

En los últimos años (finales del siglo XX e inicios del XXI), no obstante, el modelo neoliberal se instaló en el sistema económico peruano.  Pese a esta situación, en las actuales elecciones peruanas, se ha observado que algo cambió. La izquierda logró formar el Frente Amplio con Verónika Mendoza como su candidata presidencial y por la derecha aparecieron coaliciones como la Alianza Popular (Apra y PPC). También el nuevo fujimorismo representado en Fuerza Popular y otros movimientos nuevos como el de Pedro Pablo Kuczynski y Julio Guzmán. Cada uno con su peso político, que se vio reflejado en las encuestas, en su momento.

Sin embargo, el peso de la derecha e izquierda no solo queda en el contexto peruano, pues también podríamos remitirnos al de América Latina. Ya lo observamos en en Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Bolivia, Uruguay y Venezuela. En esos países, la derecha gobernó a finales del siglo XX bajo el ya mencionado modelo neoliberal. Mientras que la izquierda se hizo presente con el fenómeno del socialismo del siglo XXI.

En Brasil, Fernando Collor de Mello gobernó con el Partido de la Reconstrucción Nacional (derecha) hasta 1992, donde finalmente fue destituido por corrupción. Luego están  Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff con el izquierdista Partido de los Trabajadores, que por estos días está muy cuestionado por actos de corrupción por casos como Petrobras y Lava Jato.

Esta Argentina, con el caso de Cristina Fernández (izquierda) que culminó su mandato- el año pasado- en medio de cuestionamientos por enriquecimiento ilícito de su patrimonio personal. Y ahora se encuentra en la misma situación Mauricio Macri que es criticado por medidas, como la reducción del presupuesto del sector educativo, muy poco avaladas por la población.

En Chile la tendencia de la derecha e izquierda se emparejó en los últimos quince años. Primero la socialista Michelle Bachelet gobernó desde el 2006 al 2010, luego postuló en 2014 nuevamente siendo la actual presidenta. El empresario derechista Salvador Piñera lo hizo desde el 2010 al 2014.

En Bolivia y Ecuador, donde el socialismo se ha instaurado desde hace más de una década con Evo Morales y Rafael Correa, quienes para llegar al poder lograron acaparar el sentir de una población defraudada de los partidos derechistas de sus respectivos países.

En cuanto a Uruguay, estuvo gobernado por José Mujica, quien representaba al partido izquierdista Frente Amplio.  Y por último el caso reciente de Venezuela que está gobernado por el chavismo hace 17 años. Primero con Hugo Chávez y ahora con Nicolás Maduro.

Si bien siempre debe haber acuerdos de concertación política en una nación, también debe existir un contrapeso de todas las ideologías para enriquecer el debate de ideas. De esa forma, la democracia sería fortalecida y estaría bien representada por los políticos. El principio de recoger diferentes propuestas políticas es fundamental ya que sirve para quienes conforman una sociedad, se identifiquen con qué ideología simpatizan. Este contexto debe darse en toda América Latina.

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